Los bancos temen que la inflación pueda subir hasta el 5,5% este verano
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a recortar más sus previsiones para la economía española ante el desplome del sector inmobiliario, la dificultad para obtener liquidez y el fuerte encarecimiento de los productos energéticos, en especial los combustibles.
Así, el organismo internacional no cree que el Producto Interior Bruto (PIB) de España pueda aumentar más de un 1,2% en 2009 -medio punto menos de lo estimado en abril-, en lo que supone casi el único recorte drástico de sus previsiones pues contempla una cierta mejora para el resto de países, incluido Estados Unidos.
No obstante, prevé que la economía española aún puede crecer a una tasa del 1,8% en 2008, si bien aquí la Asociación Española de Banca (AEB) se muestra más pesimista y sólo espera un alza del 1,5% en el presente ejercicio y poco más del 1% el que viene. Sin entrar en detalles, el FMI advierte de que la situación que padece el país es “difícil”, entre otras cosas porque el deterioro de la actividad durante el primer trimestre ha sido más importante de lo que la mayoría de los analistas esperaba.
Ante este panorama, los técnicos del Fondo estiman que nuestro país dejaría de crecer por encima de la zona euro el próximo año para igualar su media (1,2%), con una tasa aún superior a la de Alemania (1%), Italia (0,5%) o Estados Unidos (0,8%), pero por debajo de Francia (1,4%), Reino Unido (1,7%), Canadá (1,9%) e incluso Japón (1,55%).
Las estimaciones que hace AEB son, en parte, peores, ya que constata que la economía tiene ahora menos capacidad para generar empleo mientras el paro aumenta con “rapidez”, hasta el punto de que su tasa superará el 11% durante 2009, valoración en la que coinciden ya casi todos los expertos. Afirma, no obstante, que España tiene elementos suficientes para “atenuar y acortar esta fase de ajuste”.
Pero lo más preocupante a corto plazo para los bancos es la inflación, pues creen que entre julio y agosto, e incluso septiembre, podría dispararse hasta una tasa del 5,5%, si bien esperan que en el ejercicio próximo se reduzca a niveles cercanos al 3%. La patronal bancaria alerta del peligro de trasladar esas subidas a las revisiones salariales.